The spectral glow of the Sun's outer corona, shimmering out of the edges of the shadowy Moon, drew gasps and cheers from huge crowds, just 90 minutes after it first appeared in the remote Arctic region of northern Russia.
"It's a sight I never would have imagined seeing," said Isabel Troyano, a 56-year-old homemaker, watching with her son in Tarragona, on Spain's Mediterranean coast.
"I got goosebumps," she told AFP.
Alejandro Cuesta, a 30-year-old nanoscience researcher, called it "incredible... I almost burst into tears. I got chills all over my body," he said.
"It was magnificent... the most beautiful thing I've seen in my entire life."
The eclipse -- a first in mainland Europe since 2006 -- cast its shadow through parts of Greenland, racing south to smother Keflavik, some 50 kilometres (30 miles) from Iceland's capital, Reykjavik, before arcing across the Atlantic Ocean towards northern Spain.
Reykjavik had not seen a total solar eclipse since 1433, with the next one not due until 2196.
In Spain, the lunar shadow moved diagonally in a narrow path from the northern coast to the Balearic Islands, where tourists and locals, many dressed in swimming costumes accessorised with protective glasses, gathered to watch on the beach.
Supplies of special viewing glasses were in high demand, as a partial eclipse was visible across Europe, as well as in Canada, the northern United States and northwest Africa.
On the summit of the Pic du Midi, in the French Pyrenees, heavy clouds parted minutes beforehand, allowing visitors to see the spectacle, which also drew crowds in London, Paris and across the continent.
Fleeting
Throughout human history, eclipses have stirred amazement, fear and reverence, as they appear to momentarily halt the normal course of nature.
The shadow or "umbra" cast by the alignment of Sun and Moon creates a strange twilight during which temperatures drop, shadows appear at strange angles and some animals go to sleep.
But the phenomenon is fleeting, lasting just minutes, with the lunar shadow moving across the surface of the Earth at some 3,430 kilometres (2,130 miles) per hour, according to the Paris Observatory.
The partial eclipse -- which occurs as the Moon starts and finishes crossing the Sun's path, dimming its light -- lasted around one hour and 45 minutes.
The event, livestreamed by both NASA and the European Space Agency, presents scientists with a rare opportunity to study the Sun's atmosphere and its outermost layer, as they seek to uncover secrets about solar winds and our star's magnetic field.
Weather
There were fears that rain could spoil the occasion in the Westfjords region of northwest Iceland.
But tens of thousands of tourists and locals were rewarded as the country -- known for its rugged landscape of active volcanoes, lava fields, glaciers and the Northern Lights occasionally above -- went dark.
Glenn Rosa, a 44-year-old retail manager from Houston, Texas, said he shed "a tear or two" when the darkness passed over Keflavik and its lighthouse.
"It was an amazing experience," he said, while Mylisha Lanegan, a 34-year-old teacher from Washington state in the United States, said it was "almost indescribable".
Clear skies helped visibility in Spain, although there were concerns due to high temperatures and the continued risk of wildfires.
Eclipse fever had gripped Spain, with government predictions that nearly 450,000 extra tourists could bring a 347-million-euro ($400-million) boost to the economy.
Interior Minister Fernando Grande-Marlaska said nearly 25,000 police officers had been mobilised to ensure the event goes off without a hitch.
"The path of totality is very narrow. It's only a couple of hundred kilometres wide," British astrophysicist and science communicator Graham Jones told AFP Tuesday from Fontanil de los Oteros in northern Spain.
"That's what's so special about Spain. The path of totality really goes across the Spanish peninsula."
Another total eclipse will cross southern Spain and northern Africa in August 2027, while an annular eclipse -- when the Moon is not big enough to completely blot out the Sun, creating a so-called "ring of fire" -- is due to visit the Iberian Peninsula in 2028.
El resplandor espectral de la corona exterior del Sol, que brillaba desde los bordes de la Luna en sombra, provocó exclamaciones de asombro y vítores entre la multitud, apenas 90 minutos después de que apareciera por primera vez en la remota región ártica del norte de Rusia.
«Es un espectáculo que nunca hubiera imaginado ver», afirmó Isabel Troyano, una ama de casa de 56 años, mientras lo contemplaba junto a su hijo en Tarragona, en la costa mediterránea de España.
«Se me puso la piel de gallina», declaró a la AFP.
Alejandro Cuesta, un investigador en nanociencia de 30 años, lo calificó de «increíble… Casi me echo a llorar. Se me puso la piel de gallina por todo el cuerpo», afirmó.
«Fue magnífico… lo más bonito que he visto en toda mi vida».
El eclipse —el primero en Europa continental desde 2006— proyectó su sombra sobre partes de Groenlandia, avanzando rápidamente hacia el sur hasta cubrir Keflavik, a unos 50 kilómetros (30 millas) de la capital de Islandia, Reikiavik, antes de trazar un arco sobre el océano Atlántico hacia el norte de España.
Reikiavik no había visto un eclipse solar total desde 1433, y el próximo no se producirá hasta 2196.
En España, la sombra lunar se desplazó en diagonal siguiendo una estrecha trayectoria desde la costa norte hasta las Islas Baleares, donde turistas y lugareños, muchos de ellos vestidos con bañadores y equipados con gafas protectoras, se reunieron en la playa para contemplarlo.
Hubo una gran demanda de gafas especiales para observar el eclipse, ya que se pudo ver un eclipse parcial en toda Europa, así como en Canadá, el norte de Estados Unidos y el noroeste de África.
En la cima del Pic du Midi, en los Pirineos franceses, las densas nubes se disiparon unos minutos antes, lo que permitió a los visitantes contemplar el espectáculo, que también atrajo a multitudes en Londres, París y por todo el continente.
Efímero
A lo largo de la historia de la humanidad, los eclipses han despertado asombro, miedo y reverencia, ya que parecen detener momentáneamente el curso normal de la naturaleza.
La sombra o «umbra» proyectada por la alineación del Sol y la Luna crea un extraño crepúsculo durante el cual bajan las temperaturas, las sombras se proyectan en ángulos insólitos y algunos animales se duermen.
Pero el fenómeno es fugaz, ya que dura solo unos minutos, y la sombra lunar se desplaza por la superficie de la Tierra a unos 3.430 kilómetros (2.130 millas) por hora, según el Observatorio de París.
El eclipse parcial —que se produce cuando la Luna comienza y termina de cruzar la trayectoria del Sol, atenuando su luz— duró alrededor de una hora y 45 minutos.
El evento, retransmitido en directo tanto por la NASA como por la Agencia Espacial Europea, ofrece a los científicos una oportunidad única para estudiar la atmósfera solar y su capa más externa, en su intento por desvelar los secretos de los vientos solares y del campo magnético de nuestra estrella.
El tiempo
Se temía que la lluvia pudiera estropear el evento en la región de los fiordos occidentales, al noroeste de Islandia.
Pero decenas de miles de turistas y lugareños vieron recompensada su espera cuando el país —conocido por su paisaje escarpado de volcanes activos, campos de lava, glaciares y, ocasionalmente, la aurora boreal en el cielo— se sumió en la oscuridad.
Glenn Rosa, un gerente de tienda de 44 años de Houston (Texas), afirmó que derramó «una o dos lágrimas» cuando la oscuridad se cernió sobre Keflavik y su faro.
«Fue una experiencia increíble», afirmó, mientras que Mylisha Lanegan, una profesora de 34 años del estado de Washington, en Estados Unidos, dijo que fue «casi indescriptible».
Los cielos despejados favorecieron la visibilidad en España, aunque había cierta preocupación debido a las altas temperaturas y al riesgo persistente de incendios forestales.
La fiebre del eclipse se había apoderado de España, y el Gobierno preveía que los casi 450 000 turistas adicionales podrían suponer un impulso de 347 millones de euros (400 millones de dólares) para la economía.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, afirmó que se habían movilizado cerca de 25 000 agentes de policía para garantizar que el evento se desarrollara sin contratiempos.
«La franja de totalidad es muy estrecha. Solo tiene un par de cientos de kilómetros de ancho», explicó el martes a la AFP el astrofísico y divulgador científico británico Graham Jones desde Fontanil de los Oteros, en el norte de España.
«Eso es lo que hace que España sea tan especial. La franja de totalidad atraviesa realmente la península ibérica».
En agosto de 2027, otro eclipse total atravesará el sur de España y el norte de África, mientras que en 2028 se producirá en la Península Ibérica un eclipse anular —en el que la Luna no es lo suficientemente grande como para ocultar por completo el Sol, creando el llamado «anillo de fuego»—.