"Ocultan los muertos del parking de Bonaire": la teoría de la conspiración que se difundió tras la DANA de Valencia
Como suele suceder en las situaciones de crisis o emergencia, comenzaron a difundirse bulos y desinformaciones en redes sociales que acumularon miles de visualizaciones
Hace un año una DANA provocó inundaciones en varias zonas del sur y el este de España, dejando imágenes de los lugares afectados. Como suele pasar ante una emergencia, se difundieron bulos y desinformaciones en redes sociales con miles de visualizaciones. Uno de los casos más sonados fue el del parking del centro comercial Bonaire (Aldaia, Valencia) donde se construyó una teoría de la conspiración que acusaba, sin pruebas, a las autoridades españolas de ocultar los supuestos cientos de muertos que hubo dentro del aparcamiento. La realidad es que no se encontró a ninguna víctima en su interior.
Entre todas las imágenes y vídeos que circularon tras la DANA, aparecieron algunas que pretendían “demostrar” que sí hubo fallecidos allí dentro. Pero eran imágenes descontextualizadas utilizadas para desinformar. Grabaciones de interiores de otros parkings o de camiones frigoríficos y coches fúnebres que supuestamente se estaban utilizando para transportar los cadáveres que se captaron en otras localizaciones. Incluso se viralizó una imagen de “un buzo de la UME llorando”, pero era un bombero que no estaba llorando por lo que supuestamente había ocurrido en el parking.
A esto se sumaron falsos testimonios de testigos y personal que trabajaba en las labores de inspección del aparcamiento subterráneo. Estas declaraciones funcionaban como un argumento de autoridad que algunos usuarios daban por reales y fiables. Pero en ningún momento estas personas se identificaban ni aportaban pruebas de lo que decían. Incluso hubo mensajes que aseguraban que se habían encontrado “200 niños” muertos, pero otros hablaban de 86 cadáveres o de más de 250, todos ellos sin demostrarlo.
Hay otros factores que hacían imposible que esta teoría de la conspiración fuera cierta: no hay rastro de que ningún familiar de estos supuestos fallecidos haya denunciado públicamente la desaparición de un ser querido en Bonaire; y habría demasiadas personas involucradas para mantenerlo en secreto.
Las imágenes engañosas tienen un poder especial: estudios demuestran que pueden hacernos creer cosas falsas incluso después de que alguien diga que no son ciertas. ¿La razón? Nuestro cerebro tiende a confiar en lo que ve, y las imágenes se quedan grabadas mucho mejor que los textos. Este efecto se multiplica con la velocidad de las redes sociales, donde una foto o un vídeo falso puede hacerse viral en cuestión de minutos y erosionar la confianza de las personas.
Además, según varias investigaciones, los contenidos desinformadores saben cómo jugar con nuestras emociones. Suelen provocar enfado o indignación, y eso aumenta las ganas de compartir sin comprobar si es verdad.