Anyone wearing smart glasses can take photos, film videos, listen to music, make phone calls, translate text or interact with an AI assistant, with sales now hitting the millions.
The devices grabbed attention this summer after a marketing tie-up between Kylie Jenner, beauty mogul and member of the Kardashian dynasty, and tech giant Meta.
Since smartphones are now embedded in daily life, Big Tech is increasingly looking to glasses as the next big thing in wearable technology, helped by AI's advances.
A 2013 push by Google failed to take off but Meta's smart spectacles, developed in partnership with Ray-Ban maker EssilorLuxottica, have fared much better.
Meta sold some seven million pairs in 2025, up from a total of two million in 2023 and 2024. Others, including Google and Snap, are also preparing to roll out AI-powered glasses.
But with exponential growth came the backlash.
Worries reached a peak in the summer in Europe, especially in Britain which saw intense media coverage of so-called "pervert glasses" alongisde reports that Meta is developing a facial recognition feature to be integrated into the devices.
In one case, a 17-year-old girl told British broadcaster Channel 4 News in August how she had been approached by a man who covertly recorded her and their interaction.
Contacted by AFP, Meta said it has taken multiple steps to prevent tampering with the blinking LED light intended to show other people the device is recording -- a key concern of critics.
"These investments are already having a deterrent effect," it said, saying companies offering to disable the LED lights had shut down as a result.
EU 'must act'
In the meantime, Norway's capital Oslo banned the glasses in schools this week as the government mulls regulating their use and considers a ban on features that enable facial recognition in public.
There are similar calls for the European Union to take up the issue, while France's CNIL data protection watchdog has urged "vigilance".
A Swedish designer, Mateusz Pozar, launched a "Ban Ray" site earlier this year, providing signs to ban smart glasses from venues and selling stickers.
Pozar said he started the site after his girlfriend was approached by two men wearing the glasses and recording her, which "freaked her out".
He said he wanted a discussion about how "we as a society feel about this technology" before it becomes ubiquitous. "This is a lever to have a discussion about privacy, personal rights, control over my data."
Pozar also pointed to his concerns about data extraction after reports about Kenya-based workers who reviewed graphic content captured by Meta's AI glasses.
EU lawmaker Veronika Cifrova Ostrihonova told AFP she raised the issue with the bloc's executive after the first cases of women being secretly filmed, seeking to know if the glasses comply with data protection and AI rules.
"I am still awaiting an answer," the Slovak lawmaker said.
"We need clear EU rules to protect and strong enforcement to make sure new technologies don't come at the expense of our fundamental rights," she said.
The European Commission said national data protection authorities were "responsible for monitoring and enforcing" privacy rules.
The EU executive would not be drawn on what further action it could take, but the independent European Data Protection Board commissioned a report expected in autumn looking at the glasses' "social acceptability".
Consent issues
That report will guide the European Parliament, where lawmaker Alex Agius Saliba said there were concerns across the political spectrum.
"We must act as soon as possible," he said.
"For me, they are still 'pervert glasses'," Saliba said. "As things stand today, we should definitely go for a ban" until they're proven safe.
A "Stop Smart Glasses" campaign launched in Britain and Ireland, with a petition and call for supporters to contact stores to stop their sale.
The petition has more than 9,100 signatures so far. The British government must respond if it reaches 10,000.
One of the campaign's founders, teacher Guy Holder, said he had several concerns about the glasses including their effects on girls and women and a broader "invasion" of public spaces that could lead to "total surveillance".
"We are also concerned more broadly about an atmosphere in which it feels like anybody can film anybody without their knowledge or consent," he told AFP.
Cualquiera que lleve unas gafas inteligentes puede hacer fotos, grabar vídeos, escuchar música, hacer llamadas, traducir textos o interactuar con un asistente de IA; las ventas ya alcanzan los millones.
Estos dispositivos llamaron la atención este verano tras una colaboración comercial entre Kylie Jenner, magnate de la belleza y miembro de la dinastía Kardashian, y el gigante tecnológico Meta.
Dado que los smartphones ya forman parte de la vida cotidiana, las grandes empresas tecnológicas apuestan cada vez más por las gafas como la próxima gran novedad en tecnología wearable, impulsadas por los avances en inteligencia artificial.
Una iniciativa de Google en 2013 no logró despegar, pero las gafas inteligentes de Meta, desarrolladas en colaboración con EssilorLuxottica, fabricante de Ray-Ban, han tenido mucho más éxito.
Meta vendió unos siete millones de pares en 2025, frente a un total de dos millones en 2023 y 2024. Otras empresas, como Google y Snap, también se están preparando para lanzar gafas con inteligencia artificial.
Pero el crecimiento exponencial trajo consigo una reacción negativa.
La preocupación alcanzó su punto álgido en verano en Europa, especialmente en el Reino Unido, donde se produjo una intensa cobertura mediática de las denominadas «gafas pervertidas», junto con informaciones de que Meta está desarrollando una función de reconocimiento facial para integrarla en los dispositivos.
En uno de los casos, una joven de 17 años contó en agosto a la cadena británica Channel 4 News cómo se le había acercado un hombre que la había grabado a escondidas a ella y a su interacción.
Contactada por la AFP, Meta afirmó que ha tomado múltiples medidas para evitar la manipulación de la luz LED parpadeante destinada a indicar a otras personas que el dispositivo está grabando —una de las principales preocupaciones de los críticos—.
«Estas inversiones ya están surtiendo un efecto disuasorio», afirmó, señalando que, como consecuencia, las empresas que ofrecían desactivar las luces LED habían cerrado.
La UE «debe actuar»
Mientras tanto, Oslo, la capital de Noruega, ha prohibido esta semana el uso de estas gafas en los colegios, mientras el Gobierno estudia regular su uso y baraja prohibir las funciones que permiten el reconocimiento facial en espacios públicos.
Existen llamamientos similares para que la Unión Europea aborde la cuestión, mientras que la CNIL, la autoridad francesa de protección de datos, ha instado a la «vigilancia».
Un diseñador sueco, Mateusz Pozar, lanzó a principios de este año la página web «Ban Ray», en la que ofrece carteles para prohibir las gafas inteligentes en determinados lugares y vende pegatinas.
Pozar explicó que creó la página web después de que dos hombres que llevaban esas gafas se acercaran a su novia y la grabaran, lo que «la dejó aterrorizada».
Afirmó que quería que se debatiera «cómo nos sentimos como sociedad ante esta tecnología» antes de que se generalice. «Es una palanca para abrir un debate sobre la privacidad, los derechos personales y el control sobre mis datos».
Pozar también señaló su preocupación por la extracción de datos tras las noticias sobre trabajadores con sede en Kenia que revisaban contenido explícito capturado por las gafas con IA de Meta.
La eurodiputada Veronika Cifrova Ostrihonova declaró a la AFP que planteó la cuestión a la Comisión Europea tras los primeros casos de mujeres grabadas en secreto, con el fin de averiguar si las gafas cumplen con la normativa sobre protección de datos e inteligencia artificial.
«Sigo esperando una respuesta», afirmó la eurodiputada eslovaca.
«Necesitamos normas claras de la UE para proteger nuestros derechos y una aplicación rigurosa de las mismas para garantizar que las nuevas tecnologías no se impongan a costa de nuestros derechos fundamentales», añadió.
La Comisión Europea señaló que las autoridades nacionales de protección de datos son «responsables de supervisar y hacer cumplir» las normas de privacidad.
El ejecutivo de la UE no se pronunció sobre qué medidas adicionales podría adoptar, pero el Comité Europeo de Protección de Datos, de carácter independiente, encargó un informe —cuya publicación está prevista para otoño— en el que se analizará la «aceptabilidad social» de las gafas.
Cuestiones relacionadas con el consentimiento
Dicho informe servirá de guía al Parlamento Europeo, donde el eurodiputado Alex Agius Saliba señaló que existían preocupaciones en todo el espectro político.
«Debemos actuar lo antes posible», afirmó.
«Para mí, siguen siendo “gafas pervertidas”», señaló Saliba. «Tal y como están las cosas hoy en día, sin duda deberíamos optar por una prohibición» hasta que se demuestre que son seguras.
Se ha lanzado una campaña denominada «Stop Smart Glasses» en Gran Bretaña e Irlanda, con una petición y un llamamiento a los simpatizantes para que se pongan en contacto con las tiendas con el fin de detener su venta.
La petición cuenta ya con más de 9 100 firmas. El Gobierno británico deberá responder si alcanza las 10 000.
Uno de los fundadores de la campaña, el profesor Guy Holder, afirmó que le preocupaban varios aspectos de estas gafas, entre ellos sus efectos en las niñas y las mujeres y una «invasión» más amplia de los espacios públicos que podría conducir a una «vigilancia total».
«También nos preocupa, en un sentido más amplio, un ambiente en el que da la sensación de que cualquiera puede grabar a cualquiera sin su conocimiento ni consentimiento», declaró a la AFP.