One currency
The Deutsche mark, the franc, the Italian lira and the peseta are distant memories.
Two decades ago, countries began to ditch their national currencies to adopt the euro.
Today, 20 of the European Union's 27 members use the euro as their sole legal tender.
Money transfers can now be made without fees between eurozone countries while travellers no longer have to worry about foreign exchange rates.
The euro has even gained acceptance in Germany, Europe's biggest economy, whose citizens had initially feared the currency would cause prices to rise.
Germans nicknamed the euro the "teuro" -- a play on words that combines "euro" with the German word for "cheap," "teuer".
The debt crisis that hit Greece and other eurozone nations in the 2010s put the currency through its biggest test, but countries launched financial support measures to help their neighbours and fend off fears of a breakup of the monetary union.
Europeans do not seem to miss their old currencies: a European Commission survey in late 2023 showed that 79 percent of people living in the eurozone believe the euro is a good thing for the EU.
Free roaming
The end of roaming fees across the EU in 2017 was a life-changer for the bloc's residents.
People no longer have to worry about running up expensive phone bills when crossing borders.
Kevin Eon, a Frenchman who works at a startup based in the Netherlands, kept his French phone number after his move, saving him the trouble of acquiring a local SIM card.
"It makes life easier," Eon said. "It's a huge time saver."
One phone charger
Another phone revolution is a rule coming into force later this year imposing one type of charger for all portable electronic devices.
All manufacturers selling in the bloc will be obliged to use the USB-C port on phones, tablets, speakers and other portable tech.
Most devices already use these cables, but Apple was more than a little reluctant.
The firm said in 2021 that such regulation "stifles innovation", but by September last year it had begun shipping phones with the new port.
Flight compensation
The EU has taken steps to protect the rights of air travellers.
Airlines must compensate passengers between 250 and 600 euros ($270 and $650) in case of long delays or flight cancellations.
Companies are also required to provide beverages, meals and accommodation, if necessary.
Airlines, however, can cite "extraordinary circumstances" to avoid compensating passengers, frequently leading to legal disputes.
Cookie consent
Since 2018, the EU's general data protection regulation (GDPR) forces websites to ask for consent before installing "cookies" -- the programmes that track internet activity in order to create targeted advertising.
Instead, people now have to deal with pop-up windows that ask them for consent.
"It's annoying sometimes. Other times, I don't care," said Marta Riboni, a 27-year-old Italian. "It depends how much time I have."
Esta traducción/subtitulado/voz en off ha sido generada por IA, sin revisión ni edición humana, se proporciona «tal cual», tal y como se especifica en las Condiciones de uso de la plataforma.
Una moneda
El marco alemán, el franco, la lira italiana y la peseta son recuerdos lejanos.
Hace dos décadas, los países empezaron a deshacerse de sus monedas nacionales para adoptar el euro.
Hoy, 20 de los 27 miembros de la Unión Europea utilizan el euro como única moneda de curso legal.
Las transferencias de dinero entre países de la eurozona son gratuitas y los viajeros ya no tienen que preocuparse por los tipos de cambio.
El euro ha ganado aceptación incluso en Alemania, la mayor economía de Europa, cuyos ciudadanos temían inicialmente que la moneda provocara una subida de precios.
Los alemanes apodaron al euro "teuro", un juego de palabras que combina "euro" con la palabra alemana para "barato", "teuer".
La crisis de la deuda que azotó a Grecia y otras naciones de la eurozona en la década de 2010 puso a la moneda a prueba, pero los países lanzaron medidas de apoyo financiero para ayudar a sus vecinos y alejar los temores de una ruptura de la unión monetaria.
Los europeos no parecen echar de menos sus antiguas monedas: una encuesta de la Comisión Europea de finales de 2023 mostró que el 79% de los habitantes de la eurozona creen que el euro es algo bueno para la UE.
Itinerancia gratuita
El fin de las tarifas de itinerancia en toda la UE en 2017 cambió la vida de los residentes del bloque.
Los ciudadanos ya no tienen que preocuparse por las caras facturas de teléfono al cruzar las fronteras.
Kevin Eon, un francés que trabaja en una startup con sede en los Países Bajos, conservó su número de teléfono francés después de mudarse, lo que le ahorró la molestia de adquirir una tarjeta SIM local.
"Me hace la vida más fácil", dice Eon. "Es un gran ahorro de tiempo".
Un solo cargador
Otra revolución telefónica es una norma que entrará en vigor a finales de este año y que impone un único tipo de cargador para todos los dispositivos electrónicos portátiles.
Todos los fabricantes que vendan en el bloque estarán obligados a utilizar el puerto USB-C en teléfonos, tabletas, altavoces y otras tecnologías portátiles.
La mayoría de los dispositivos ya utilizan estos cables, pero Apple se mostró más que reticente.
La empresa dijo en 2021 que esa regulación "ahoga la innovación", pero en septiembre del año pasado ya había empezado a distribuir teléfonos con el nuevo puerto.
Compensación de vuelos
La UE ha tomado medidas para proteger los derechos de los pasajeros aéreos.
Las aerolíneas deben compensar a los pasajeros con entre 250 y 600 euros (270 y 650 dólares) en caso de grandes retrasos o cancelaciones de vuelos.
Las compañías también están obligadas a proporcionar bebidas, comidas y alojamiento, si es necesario.
Sin embargo, las aerolíneas pueden alegar "circunstancias extraordinarias" para evitar compensar a los pasajeros, lo que a menudo da lugar a litigios judiciales.
Consentimiento de cookies
Desde 2018, el reglamento general de protección de datos (GDPR) de la UE obliga a los sitios web a pedir consentimiento antes de instalar "cookies", los programas que rastrean la actividad en Internet para crear publicidad dirigida.
En su lugar, las personas ahora tienen que lidiar con ventanas emergentes que les piden su consentimiento.
"A veces es molesto. Otras veces, me da igual", dice Marta Riboni, italiana de 27 años. "Depende del tiempo que tenga".